jueves, 22 de diciembre de 2011

Te observo en la oscuridad


Te veo en penumbras, tu cara se dibuja en una oscuridad que nos traspasa, nos fundimos en un solo ser. Tus ojos se cierran, te cambia la respiración, mi pelo pasa a ser tu fetiche. Recorro tu cuerpo incansablemente, mi lengua queda seca, podría ejecutar esto todo el día, con un ritmo endemoniado.
El calor se apodera de nosotros, nuestros cuerpos húmedos se encuentran, se tocan, se besan: un momento sin el otro sería el infierno. Te agarro las manos, no te dejo soltarte, podría convertir tus senos en un monumento para adorar. Comienza la arritmia, una danza frenética, pasional, dulce pero rápida, despacio pero violenta. Las palabras mágicas comienzan a surgir, los ojos se cierran y se abren al ritmo de los músculos, nuestras bocas ya no se besan, chocan toscamente. El final de la función se acerca, la sinfónica empieza a sonar, y al llegar al desenlace todo se silencia: solo queda el jadeo que cesa con el tiempo, los besos dulces y unas pocas palabras, que dan lugar al abrazo y al aplauso del público. De pie, por supuesto, funciones así no se proyectan en cualquier lugar, solo en tu cuerpo.

Analisis (creyendo que sé)


Cuando caminamos por la calle y cruzamos a una persona no-vidente, lo primero que pensamos es pobrecito, pero no nos damos cuenta que todos somos ciegos de vez en cuando. ¿Acaso cuando te enamoraste, siquiera te fijaste en que tan lindo era, o simplemente lo catalogaste como lo más lindo que viste? Perros, relojes, personas, el amor no conoce límites ni razones, por eso generalizamos, describimos en una o mil palabras a eso que nos tiene con las pulsaciones altas.
Por momentos parecemos ciegos, pero en realidad, la ceguera no es visual, sino superficial: logramos ver lo que el cuerpo intenta tapar, logramos encontrar el contenido del envase; y ahí sí, besamos con pasión, amamos con locura y desenfreno, nos brindamos al cien por ciento. Parece simple, pero uno siempre se resiste, hasta que finalmente logra doblegarse por el sentimiento, como si de un sufrimiento se tratara. Y ahí te das cuenta (y siempre es por primera vez) de que el mundo no es hermoso pero lo puede llegar a ser, de que esa persona no es un héroe o una heroína, pero hoy te alegra el día, la semana, el mes; una simple salida se puede transformar en una excursión, en donde no importa el destino sino quien te acompaña, ganas confianza, superas obstáculos más fácil, y todo gracias a una persona, todo gracias a un sentimiento, a una palabra de cuatro letras: amor.

Confiad y esperad (el legado de Monte Cristo)


Tengo que reconocerlo, no estoy ciego. Sé que no tenes cuerpo de modelo, que sos mal hablada; la mitad de las cosas no te interesan, la vergüenza te come por dentro (y por fuera), te obsesionas por tu cuerpo, descolgas el cerebro. Joder m’hijo, diría una vieja, deja a esa muchacha, puede ser tu ruina!! Pero la amable anciana no escucho la otra parte del relato, la que cuenta el saldo positivo. Escuche doña, y aprenda…
Definitivamente no estoy ciego, si a cada paso ella brilla, no refleja como la luna, alumbra con luz propia, no precisamente de sus ojos, sino luz que sale de su boca, brota de su corazón, es su alma la que asombra. Como un cuatrero robo mi corazón, galopando se lo llevo, en un abrir y cerrar de ojos me deje llevar, su luz me empezó a curar.
Podría hablarle todo el día de lo bueno de esta mujer, pero creo que es mejor ver que creer.

Una nueva lengua, el mismo mundo de siempre


Escribo cuando las emociones me llegan a niveles altos: si estoy triste, plasmo mis versos e ideas cual blues de negro que trabaja en un campo de algodón; cuando estoy feliz, escupo con verborragia las frases más diabéticas que puedo producir. Si miramos hacia arriba, el 90% de mis escritos son felices, son diabéticos, todos hablan de vos, de un sentimiento.
Neruda dijo puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero hoy no me sale (joder, que no le llego ni a los talones a Pablo, pero valía la aclaración). Es un impedimento para mí, estar triste no es una opción si te tengo a mi lado, porque la sangre se me acelera, el tiempo pasa rápido, quisiera atrapar los momentos y guardármelos, pero sería egoísta, porque son tuyos también, mejor dicho, vos sos el centro del momento y no puedo llevarte en mi bolsillo, porque ya te tengo en mi corazón.
Empleo todo mi esfuerzo para describirte cada día mejor, pero siento que nunca voy a encontrar palabras para describir tal belleza, creo que todavía no se inventaron, sos la definición de un nuevo diccionario de una lengua nueva, la cual podemos ver pero no hablar, es como buscar la canción perfecta, pero saber que no existe.
A cuantos lados desconocidos te puede llevar el amor, una simple palabra de cuatro letras, un sentimiento indescriptible, imposible de estudiar objetivamente, y producido por una sola persona!

Re-descubriendo


Estas despertando en mí cosas que yacían en los rincones de mi mente, tapadas de tela de arañas y recubiertas de dolor; es como volver a escribir los cuadernos con escritos tachados, escuchar otra vez esas viejas canciones que te hacían gritar, pero distintas. Vuelvo a reestructurar las bibliotecas, desordeno todo, lo vuelvo a ordenar, corro frenéticamente por el campo, salto de alegría. Ante tanto dolor, tanta impotencia, siempre apareces para traer la calma, el éxtasis de los besos, el ritmo compulsivo del amor.
Me estas enseñando a caminar nuevamente, paso a paso, como si todavía usara pañales. Por momentos soy un nene, en otros tengo que ser fuerte. Camino con el pecho herido, agujeros de balas tengo en él, me acostumbre a llevarlas conmigo. Pero cada vez que te doy la mano, esos agujeros se envuelven en una cicatrización veloz, comienzan a cerrarse. Siento que con un abrazo no necesito nada más, porque todo lo que necesito para ser feliz, lo tengo entre mis manos.

El ojo del huracán (corriendo por soñar)

Las lluvias de palabras desatan tempestades, trayendo consigo las tormentas más brutales y profundas. Si tan solo pudiera escaparle a la nube, como en el campo… Pero no es mi forma, no sería yo. Me siento gritarle a una pared, peleando por una causa perdida.
De un momento a otro me logro meter en el ojo del huracán, esa falsa calma, esa bolsa de aire inerte que te da un respiro para poder soportar la segunda parte. Sin esto, nadie podría soportar toda la carga entera, te das cuenta que es lo mejor que te va a pasar en el día. Cuando logras acostumbrarte a ella, es cuando te toca salir, cuando un empujón te lleva otra vez hacia la tempestad, aunque ahora te agarra con más experiencia.
Si la calma precede a la tempestad, el desequilibrio, seguramente, es el elemento posterior del infierno que te toca atravesar.
La lluvia, esta vez en forma mansa, baña los techos grises del suburbio, regando a su paso la tierra después de tanto daño. Ya las lágrimas no fluyen, no valen la pena, solo queda mirar hacia adelante para poder vislumbrar el sol, ese que mañana traerá el amanecer.

Tiempo de primeras veces


Compartir un espacio tan chico es una pequeña apertura a las puertas del corazón de un ser. El relego de comodidad busca hacerte entender que ya sos una parte de mí, no me importa tener que compartir la almohada. Un gesto, una caricia, un momento de esos que se guardan en un lugarcito del cerebro, en un armario oscuro alumbrado por los recuerdos.
La aventura de dormir juntos se transforma en algo mágico, en ese momento no buscamos la perfección, pues ya la logramos. Nuestros cuerpos encajan perfectos, como si hubieran sido diseñados, los cabellos se entrelazan, las palabras vuelan al oído, la vista se acostumbra a las penumbras y descubre los secretos que intentas ocultar. La vergüenza te castiga, aunque intentas vencerla, te das cuenta que no soy juez, sino que abogo en esta causa. La noche pasa y a pesar del dolor, el amanecer nos encuentra con una sonrisa radiante, el día no es el mismo, porque nos encontramos en el mismo lugar que nos dejamos.

Musas (mi declaración)


Mil veces he leído sobre musas. Que son las musas? Escritores y pintores famosos han tenido de estas, pero nunca podía ver el concepto detrás de la mujer. Picasso tuvo a Adriana, Hemingway tuvo al mar de Cuba y Miller al sexo y el alcohol.  
Los entendidos podrán decir que es “algo” que produce en la persona una inspiración mayor o apropiada para el momento de crear. No puedo afirmar si esto es así, pero creo experimentar el significado.
Acaso Dalí se levantaba a la mañana pensando en elefantes y relojes derritiéndose? Seguramente que sí, eran su obsesión. Ya lo dijo Klimt, pinta lo que no ves. Yo no pinto, tampoco me considero escritor, tan solo soy un hombre inserto en otro hombre, ocupando un momento de su vida, en donde deja de lado su modismo, su mecanismo cuasi-perfecto, y da lugar a la persona libre dentro suyo, al pseudo-anarco que guardo hace un tiempo, no a ese que leía a Kropotkin, sino al que devora libros de Rimbaud en horas, al que ve Into the wild e intenta llorar, sin resultado, queriendo ser Alexander Supertramp, un héroe anónimo.
Si esto fuera mi declaración, te diría que soy culpable. Sí, soy culpable de haberte visto, de hablar con vos así nomás. No soy una persona de primeras impresiones, de hecho, en mi vida, todo lo que más me gusta, al principio no le di importancia. Hablamos dos horas, 15 minutos, 45 quizás? No lo recuerdo. Te fuiste, y mi vida siguió. En la semana no tuve recuerdos de esa charla, mi vida seguía como si nada. Llegó el viernes y se me deslizo tu nombre en una charla, lo que hizo que ciertos ojos me miren asombrados. De repente, en menos de 30 minutos, otra persona te mencionó, y luego otra, otra, y así durante toda la noche. De un momento a otro, tu nombre había pasado de ser algo respetado bíblicamente a un objetivo. Desde cuando yo tenía objetivos, desde cuando era una persona con ánimos de conquistador?
Soy culpable, lo sigo siendo. Viniste hacia mí, eras como mi prueba de valentía, como el dragón que el guerrero mata para hacerse fuerte y declararle a los demás que tienen que temerle. Pero claro, yo no podía matar al dragón, no está en mí, nunca lo estuvo, siempre preferí hablar antes de luchar. Y vamos a decir la verdad, sos un dragón infranqueable, difícil de vencer, escupís fuego al menor movimiento. Ahí es cuando me di cuenta que quería escucharte, quería saber quién eras, porque tenías esas alas y esa condena. Como un carenciado, la necesidad se apodero de mí.
Hablamos toda la noche, como si fuéramos viejos conocidos. Tus amigas se acercaban y te preguntaba que pasaba, cuando te iba a besar. Mi idea era hacerme tu amigo, yo quería volar con el dragón, no intentaba matarlo de una estocada. Resulto que él no buscaba volar, pero tampoco quería morir: el dragón tan solo quería vivir feliz, y ese fue mi desafío. Eso sí que me motivaba, eso suponía auto superación, pero otra vez volví a equivocarme. Para cuando me quise acordar, las palabras brotaban de mi boca dulcemente, como si con ellas quisiera acariciarte. Mi misión volvía a reasignarse, el objetivo era distinto, pero siempre el mismo, con la diferencia de que yo no era más un guerrero, sino un médico. Yo quería curarte, pero el ser humano no puede lograr lo que es propio del tiempo.
Esta sentencia siempre fue cantada, porque desde el principio dije que era culpable. Culpable en todos los sentidos y niveles que le encuentres. Me declaro no inocente, en el hecho de que decidí intentar hacerte feliz siempre, porque vos, sin ningún esfuerzo, lo lograste en mí. Porque no se sabe lo que es ser feliz si no volviste del hastío, y creo que por caminos separados y con mochilas muy distintas, ambos conocemos ese lugar. 
Los catedráticos seguirán investigando a las musas, sin pensar que perdieron el tiempo para buscar la suya. Es increíble, por momentos, sentirse un escritor, sabiendo que la parte más difícil ya la tenes con vos. Las canciones rezan por ellas, miles de poetas fracasados piensan encontrarlas en la próxima esquina, en el siguiente bar, en el fondo de la próxima botella. Yo te encontré sin querer, porque todo lo que llega y no impresiona en la primera vista, es porque la retina lo guarda para ella, y en el segundo encuentro recién te deja disfrutarlo.

Deseos


Hoy por la mañana corrí hasta el espacio, solo para gritar tu nombre, para explicarle a las estrellas cuanto te quiero.
Hoy por la mañana me desperté sabiendo, con la seguridad del agua que arrasa y el fuego que por dentro quema, que estar a tu lado no es un juego.
Hoy por la mañana, como un colibrí en primavera, picotee todas las flores, buscando la más bella en donde pueda encontrar tu néctar.
Hoy por la mañana renací, como lo hago cada día, con ese fuego de orgullo en mis venas y una sola imagen en mi cabeza.

Versos de pecho inflado


Cualquier día junto a vos se me hace corto,
todos los besos me llevo y, sin embargo,
más los quiero.

Tus abrazos incendian mi fuego,
una sola palabra tuya enciende mis reflejos,
prendido a tus labios deseo
vivir y morir bajo tu cielo.

Porque el alma oculta verdades y sentimientos que ni el dolor más grande puede opacar.

Bocas amigas

La noche estalla en el cielo, trayendo consigo una luna color queso. El rocío baña las copas de los árboles, los mismos que de día dan sombra, y de noche, miedo. El camino esta desierto, toda la gente se concentra en un mismo lugar.
Podríamos decir que estamos en penumbras, si es que nuestros ojos se encontraran abiertos. Respiro tu perfume, lo huelo hasta el hartazgo, logro que se me impregne en la piel. Él me va a acompañar durante toda la noche, lo voy a aspirar en el regreso a casa. Admiro tu boca, escupiendo palabras con verborragia, sin más prejuicios. De repente, nuestras bocas se encuentran, como si se conectaran, de una forma perfecta que ni un arquitecto podría diseñar. La oscuridad no es un impedimento, estas pueden verse incluso en la noche de los polos, como si se conocieran de toda la vida, como si, matemáticamente, la cuenta diera siempre dos.
Nuestras lenguas se tocan tímidamente, los labios se humedecen y nuestra respiración cambia, como si nos agitáramos en cámara lenta. Estas bocas no dependen de nosotros, tienen vida propia, podrían ser felices en cualquier parte, mientras estén juntas.

Fotografía al atardecer


Un recuerdo te ve caminando por la playa. No eras la misma, tus cabellos estaban rebeldes, como bañados por el sol. Las olas a tu alrededor llevaban el rumor de la belleza, esa que sonroja. La suavidad de tus pies siente el frio de la arena, que cala los huesos, llegando a lugares recónditos.
Escucho al viento, me habla, intenta convencerme: esa mujer es el demonio!, susurra. Si ella es el demonio, entonces quiero morir en el infierno.
Escapas pegada al mar, el sol arde en tu espalda. Te persigo sin fuerzas, solo tengo voluntad, mientras el agua nos va cubriendo. Nada parece importar, solo el escape, ese que nos sacó de la infelicidad.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tormentas tropicales

Las noticias buenas y las noticias malas son básicamente lo mismo, todo depende del ojo que las mire. A mi, últimamente, me llueven ambas, y no son una garua que casi no se siente, algunas son tormentas tropicales.
Después de un mes pude volver a dormir bien, volver a quedarme dormido y bañarme un poco entre sueños. Esa es una de las buenas noticias; y si, es plural, porque hay varias, pero mientras mas las pienso, mas loco me vuelvo.
Dormir bien era algo común en mi, de hecho no comprendía a la gente que no podía hacerlo correctamente. Me preguntaba: porque alguien puede quedarse sin sueño? Todas las respuestas llegan finalmente, quizás hasta con años de retrasos, y seguramente cuando no las estabas buscando.
All the pieces fall into place canta Gilmour, de fondo, y cada vez siento mas lejos esa sensación. Las cosas van pasando, suceden a una velocidad por momentos increíble, y en otros  como detenida en el tiempo. Como un ser humano, convencido de poder dominar sus sentimientos, puede verse doblegado por ellos, tan fácilmente, en solo 30 días? Como de repente me veo haciendo planes a futuro, pero al mismo tiempo intentando no romper las cosas? Como olvidar la sensación de que cada cosa que producen mis manos, son ellas mismas las que las destruyen? Acaso soy el asesino de mi propia persona?
No tengo todas las piezas en su lugar, no, mas bien estoy como un rompecabezas cuando apenas lo sacas de su caja, con todos sus pedazos en el piso, pero con la intención de armarlo lo antes posible. La intención es la que te hace mirar hacia atrás, para ver en que fallaste, e intentar, esta vez, corregir las cosas, o por lo menos, hacerlas de distintas maneras. De repente soy una persona que digo lo que siento, eso si que es loco, un cuasi mudo convertido a erudito del habla.
Hablo, hablo, hablo, no paro de hablar. Te miro a los ojos y hablo. Tenes la mirada profunda, tus ojos transparentes son pequeños, pero a través de ellos se puede ver la verdad. Sos sincera, lo se, pude verlo desde el hola. En la primera charla hablaba libre, aunque nerviosamente, porque me sentía un poco intimidado, nunca creí que alguien así podía siquiera fijarse en mi. Tu apariencia demuestra un andar firme, seguro, que no da opción de un traspié, sin embargo te miro, te abrazo, y a mi lado sos esa que seguro fuiste a los 7 años, correteando por el patio de tu casa vestida de mujer maravilla. Ahora te sacaste el traje pero te pusiste el apellido, y lograste lo que, en 23 años, unos locos intentaron y no lograron: lograste hacerme vivir. Si, solo en 30 días. 
Siempre recuerdo el fuego dentro mio, son situaciones las que lo producen, y no se olvidan fácilmente  When you're down is when you find yourself, Gilmour sigue enseñándome de la vida, con mucha razón. Decía que el fuego ese lo volví a sentir, lo siento en este momento. Hubo momentos en el pasado en que los describí como una cosa, hoy los describo como otra y mañana seguramente lo haré de otra forma. Lo único que se, siempre y sin equivocarme, es quien produce ese fuego. 
Cuando te miro profundamente veo a una persona lastimada, la cual supo levantarse. Veo a una guerrera, pero también veo a la princesa que espera en el balcón. Puedo ver a la madre y a la hija al mismo tiempo, a la empresaria y a la comensal ejemplar que ejerce su labor con un brazo sobre el regazo. Yo puedo ver todo eso, pero no puedo develar el misterio que me saca el sueño: que ves cuando me ves? 
Los mails no paran de llegar, y así como vienen se acumulan en la bandeja de entrada. Nada me interesa, necesito escribir, sacar esto de adentro para mostrarlo un poquito y para entenderlo, sobre todo para entenderlo. De que tengo miedo? de vivir sin pensar el siguiente paso? Yo se que es lo que pasa, o creo entenderlo. Cuando vistes tantos cristales rotos en el piso, solo queres beber en vaso de plástico, para evitar el desastre. De pronto pienso que leer esto puede hacer que salgas corriendo, si. No se si decirte te quiero o seguir escuchándote. Escuchar, escucharte, eso fue lo primero que me volvió loco, tu voz. Rayando el borde de lo femenino, una garganta que pareciera humectada por whisky nacional, dorado y con gusto rancio. Hablas, despedís palabras con buena velocidad, por momentos con irreverencia, elocuencia, y en otros con dulzura y sabor a chocolate. El tabaco se agolpa en tu gola, pero como en un film, el olor nunca llega. Acaso sos real, no te estaré inventando?
Gilmour me sigue gritando al oído, shine on you crazy diamond, y realmente me ilumina. Acaso sos ese diamante loco, pulido por la vida, delirio del mejor joyero, el que encontré?

Gracias por tanto en tan poco tiempo, son estados de animo encontrados en un dia de sol que revuelve en mi interior. Au revoir.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Porque escribo?

La necesidad de escribir, como que se traduce? Angustia, ganas de gritar reprimidas, felicidad? Como mi cabeza no para de trabajar, quizás es su forma de exteriorizar lo que no entiende, lo que no puede digerir rápidamente. No importa si estoy triste, feliz o dubitativo, ella sigue forzando la maquina con todos sus mecanismos, hasta llegar al punto de que no existe mantenimiento que la pueda contener armada.
Por supuesto que tengo momentos de relajación: una película, un disco, una vuelta por el campo, siempre y cuando estos no me recuerden los pensamientos anteriores, lo cual haría que vuelva a funcionar a mas vueltas.
Quizás escribo porque no tengo nadie que me escuche. A nadie correcto, obviamente. Los amigos no tienen ganas de ser psicólogos, la familia no creo que me pueda ayudar y un amor... es lo que me falta, lo que no se si quiero encontrar. Será que cuando te bronceas demasiado empezas a odiar la playa.
Arrancar otra vez, soy un hombre nuevo. Me arreglo los dientes, las herramientas, el pelo; todo para parecer que estoy mejor, que el tiempo para mi pasó, que ya olvide todos los tropezones. Pero esos pozos, esas caídas, tatuadas las tengo en mí, y el tiempo no las borra. Cada noche que me acosté odiando, cada mañana cuando al alba, solo tenia un pensamiento... eso no se borra, no se escribe arriba ni se tacha. Esas son las cosas que te enseñan, los escalones de esta escalera infinita que todos quieren subir rápido sin mirar a los costados.

lunes, 17 de octubre de 2011

Lagrimas de sal

En la tarde veía tu barco alejarse, mientras las olas moldeaban a su gusto unas rocas en la escollera. Cuando tu vida se convierte en angustia, todo lo demás pasa a un segundo plano; ya no importa donde estas, si es Montmartre o Burdeos, si acaso tu nombre conserva el honor. 
Eolo siempre me había ayudado, a excepción de hoy, cuando llevó tu navío hacia otras aguas y mi corazón hacia el olvido. Con mi mano en alto lo maldigo, mientras pienso en ahogar todo esto en alcohol. El agua es agua, y si en ella no puedo ahogarme -demasiado orgullo para suicidarme, demasiado orgullo para seguir viviendo- por lo menos intentare que entre ambos, quede un ganador en pie. 

Camino por París, la Rue Lafayette es testigo de mi andar sosegado. Mi mano sujeta una botella de ajenjo, la cual desvergonzadamente bebo. Algunas personas salen de un bistro y cruzan la calle, hoy los bares explotan de jazz y charlestone, nadie quiere perderse un detalle, pero tampoco quieren ser parte, solo observar.
Me siento en el primer bar de la esquina: "una botella de vino tinto, por favor, un papel y una pluma". Al cuarto vaso, comienzo con mi escritura, a un ritmo demoníaco, que ni el propio Hemingway podría seguir. Las letras se van juntando con la ira, y las lagrimas lavan un ensayo, quizás una carta, que nunca leerás. 
La gente sigue pasando, y con el tiempo encuentro a Henry a mi lado, gruñiendome "vamos por los bares, a las fiestas, que nadie nunca sufrió tanto como para llorar al escribir".
En un instante pase de unas copas de vino tinto cargadas de dolor, al champagne cual antídoto, donde sus burbujas se elevan llevándose consigo infinidades de sentimientos, a excepción de las banalidades. Todo es un carrousel de la belleza, y yo voy corriendo al revés, esquivando caballos, carruajes. No logran golpearme, pero tampoco logro bajar, es una lucha incansable en la cual no puedo dejar de participar.
Las campanadas de Notre-Dame dan las 4 y vuelvo a vagar por las calles. Deje atrás a Miller, quien enredado en Anais partió para el barrio latino, envuelto en sexo. Por momentos añoraba esos raptos de pasión, aunque en este instante los odiaba. 
Buscando un banco para dormir, alguna plaza que cobije mi cuerpo, abrazado a otra botella de vino, creí verte. Corrí, tropecé, caí y desapareciste. Mi botella estaba en pedazos, mi cara ensangrentada, la moral arrastrada por el piso. Pedí unas monedas, otra botella de vino y me recosté. Me distraje en las estrellas, todas tenían tu nombre, todas formaban tu cara. En un parque perdido entre los arrabales de París, tu nombre heria, cual daga a mi corazón, mientras las ultimas gotas del fruto de las uvas me sumía en un sueño del que, quizás, nunca despertaría.

lunes, 10 de octubre de 2011

Una búsqueda de mis faltantes.

Hace un tiempo, se podría decir que bastante largo, encuentro en mi la ausencia de ciertos sentimientos, los cuales por momentos deseo sentir fervientemente. Por el contrario, hay otros que aparecen en mi mas de lo que deseo, generando un malestar y unos pensamientos no muy positivos.
¿Como puede ser que me vaya guardando dentro mio y me sea imposible salir? ¿Acaso la inseguridad me domina en ciertos aspectos de mi vida, cuando en otros soy el guerrero que corre al frente del batallón, espada en mano, al grito de "lucha o muerte"?
Si tengo que definirme, lo haría como: un enamorado de la vida, una persona que busca las emociones básicas, las que realmente nos llenan, nos sirven de algo. Definitivamente, aunque sea paradójico -escribiendo esto desde una laptop y directo a un blog- soy alguien que busca escapar de lo material, de la ultima novedad tecnológica, de estar conectado todo el tiempo. Detesto la dependencia del ser humano, creo que solo tendríamos que vivir con aire y comida, para realmente valorar las cosas que poseemos. 
Miller decía que la vida era un ir y venir, que no importa el destino, sino el aprendizaje que alcancemos en él. Realmente, un aventurero. Esas personas, que tuvieron que salir a buscar algo en la vida, sin saber que era, son las que admiro, las que hacen que plantee mi vida de otra forma. Por eso es que hace un tiempo estoy en busca de mis sentimientos, porque tengo un objetivo claro, pero me falta un tiempo para realizarlo. 
Por momentos me pregunto: ¿Donde quedaron mis lagrimas? ¿Donde quedo mi seguridad? ¿Y la capacidad de entender y amar a los demás? ¿Que hace que las paredes de mi castillo, esa muralla china insoslayable, sea gigante y no deje entrar a nadie?

viernes, 23 de septiembre de 2011

La mirada del adiós.

Mediodía del viernes, estación Hernandez del subte. La grandeza del lugar abruma, no da espacio a la intimidad que tienen otras lineas. Los chicos, con uniforme del colegio, emprenden el retorno a casa, y las señoras, de labios pintados y bufanda al cuello, esperan el vagón que las lleve al infierno, tradicionalmente conocido como microcentro. 
Se asoman las luces por la esquina, y en menos de 10 segundos, se encuentra delante de mi. No venia lleno, pero tampoco derrochaba espacio. Me acomodo en el medio del pasillo y tarareo una canción del Indio Solari.
Las estaciones van pasando al igual que la gente. El tren comienza a detenerse y mientras miraba por la ventana, la vi. Sentí que el tiempo se detenía, por un segundo estábamos solos en el mundo. Podia sentir la conexión, sus ojos clavados en los míos, nuestras mentes dialogaban y nosotros inertes, viéndonos. 
El  mundo volvió a rodar, y en el tumulto de gente, subió. Se acomodo al costado de la puerta, pero en vez de mirar por la ventana de esta misma, miraba para el pasillo, como si me estuviera observando detenida y cautelosamente. De su cartera saco un celular, se puso los auriculares y, perdida en la tecnología, se mezclaba con la gente. Ahí me aproveche y la mire detenidamente. Tenia un andar altanero, nariz repingada, pañuelo al cuello. Una cajetilla, como diría el tango. Los bucles le caían sobre los hombros y un lunar adornaba su mejilla izquierda. Sus dientes, blancos y perfectos como el marfil, acompañaban a una sonrisa cómplice, seguramente producida por la voz de sus auriculares. Era un diamante pulido por un joyero perfecto. Su barbilla se coronaba con un hoyuelo en el medio, cuota de ingenuidad perfecta. 
Las estaciones seguían pasando, pero yo no podía dejar de mirarla. Me tenia atado, amarrado a unas cuerdas imaginarias, las cuales me obligaban, por mas que intente lo contrario, a examinarla. Era la mas linda del amor, seguramente Solari la había visto antes que yo, estaba convencido de eso.
Las estaciones no se repiten infinitamente, por lo que mi parada era la próxima. Me voy acercando a la puerta, a su puerta, y el corazón me late mas fuerte, la adrenalina de estar cada vez mas cerca se apodera de mi. Las puertas se abren, y todos comienzan a bajar. Tenia mi mirada en sus ojos, cualquier intento por dejar de mirarla era inútil. En un gran esfuerzo, logro mirar el piso para darme cuenta que en un paso estaría afuera, y todo lo nuestro, esa conexión, se habría terminado. Desesperado por la conclusión, doy una ultima mirada, intentando que sea mutua, la mirada del adiós. Pero ella ya no estaba, solo fue una ilusión.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Atardecer en la carretera

Mi mano derecha se mantiene firme, manteniendo el acelerador en su punto justo. El viento pasa velozmente a través de mis brazos y cuello, dándome su bendición, diciéndome: esta tarde solo te voy a acompañar. El sol baña de un dorado resplandeciente los campos de trigo sembrado, el cual espera la primavera para convertirse en harina.
Por los espejos los veo, firmes, siguiéndome como si fuera un general y ellos mis comandados. No importa el frío, calor o lluvia, firmes como estatuas están y estarán. Es como si el mundo corriera debajo nuestro, y no al revés, pasan las vacas mugiendo pasto, los caballos relinchando al sol, los cuises que juegan a cruzar el camino temerariamente. 
El sol sigue cayendo, como fundido en un profundo sueño, y el dorado pasa a convertirse en gris. La soja pierde su verde profundo, confundo el trigo con pasto, los sueños con realidades. El asiento cada vez es menos confortable, y con el correr de los kilómetros, las botas van juntando mas polvo y mosquitos, los cuales en su loca carrera, terminan estrellados contra el guardrail de una pista en donde nunca podrán cruzar la recta final como vencedores.
Mi corcel me pide a gritos que lo alimente, lo cual hago a costa de mi bolsillo. Tengo que darle todos los gustos, ya que el me propicia los míos. Algún cartel pagano me indica que el camino a casa esta finalizando, lo cual mi cuerpo agradece, pero mi alma rechaza. Una vuelta mas, como un nene suplica a la madre subido en la calesita, eso necesito. Pero la luna ya me vigila desde hace rato, la suerte, gracias a mis talismanes, me acompañó desde el asiento trasero, por lo que decido no abusar mas de ella y retorno a la cueva. Si ella quiere, volveremos a cabalgar otra vez.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La vuelta al hacha en ochenta mentes.


Hace unos meses "descubrí" a Ewan McGregor en Long Way Round, el documental de la BBC en donde muestran como el y su amigo Charlie Boorman dan la vuelta al mundo en moto. Claro que después de pensar un poco, me di cuenta de que conocía a Ewan de algún lado, pero como siempre me pasa a mi, yo conozco a todo el mundo de algún lado, pero en realidad no conozco a nadie.
Definitivamente, ese documental me rompió la cabeza. Podía sentir como la vida, hacha en mano, tomaba carrera y partía en dos mi mente, para no volver a juntarla. Por supuesto que desde ese momento, nunca mas volví a pensar como la persona que era. Lo que para algunos podía ser un simple programa de televisión, para mi era el inicio, era la bala que le da la orden al perro cazador de que busque su presa, y si todavía esta viva, que la mate previamente.
Tímidamente me reconozco como un explorador, y como estamos en la era digital, Internet es mi campo y Google mi linterna. Primero leí viajes de vacaciones, después recorridos de uno o dos meses. En seguida estaba leyendo travesías Alaska-Ushuaia, y como una cosa lleva a la otra, las vueltas al mundo, aunque mas escasas, empezaban a ser mis favoritas. Nunca me creí capaz de ellas, siempre leía con asombro, admiración y respeto las hazañas de esta gente. Pero como dije anteriormente, el hachazo sigue haciendo efecto. Cada día veo mas cercano ese momento, en el cual cargare mi corcel y saldré, sin ningún rumbo y con un solo objetivo: disfrutar la vida.


Ah si, y ya me acorde de donde recordaba a Ewan: una magnifica película, en donde su personaje es un hachazo en si.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Buscando un faro

Son esas ganas de explorar, viajar, las que me revuelven la cabeza.
¿Como es que una sociedad se esclavizo a si misma bajo el mismo rey? Y lo mas importante quizas, ¿como es que todos intentamos hacer a ese rey, lo mas feliz y grande posible?
Esas ganas quedan en eso, ganas, sueños, proyectos... todo por ese maldito rey. Hay veces que me gustaria tener alma de hippie y ser como esos que viajan sin mas que un sueño encima, que es el de explorar. Si de chiquito me preguntabas que era lo que queria hacer de grande, yo te decia: quiero viajar por el mundo. Si me lo preguntas ahora, te sigo diciendo lo mismo: quiero viajar por el fucking mundo. La gente siempre dice que la vida es ahora, que lo tendria que intentar. Creo que es mi inseguridad lo que me hecha atras. No es facil decidirse, siempre uno quiere ir preparado, tener una mejor moto, una carpa mejor o una bolsa de dormir que te masajee las bolas.
Todos estos pensamientos se acrecientan cuando lees relatos de viajeros, ves peliculas, o simplemente lees un libro de cocina. La gente que lleva adentro el alma nomade, ve un viaje en cualquier lado, una experiencia. Quizas por eso nunca entendi porque se queja la gente cuando en su trabajo la hacen viajar mucho. Creo que seria el hombre mas feliz del mundo. Pero no lo soy, porque yo siempre llego tarde a todo, incluso llegue mas tarde que la generacion Grunge, que es la que supuestamente llego tarde. ¿Seria iluso pensar que en realidad estoy llegando temprano a algo que va a venir?

lunes, 29 de agosto de 2011

Into the wild


Pasaje a un tren con destino al centro de uno mismo. IMPERDIBLE. La vida de Christopher McCandless, un "heroe anonimo" que deja todo por su ideologia. Dirigida por Sean Penn.

martes, 23 de agosto de 2011

La cruel verdad

Porque no se puede decir la verdad, asi sin mas? Poder se puede, pero trae remordimientos, no por hacer nada malo, sino porque se piensa mas en el otro que en uno.
Si nos conocemos desde el jardin de infantes, pero en segundo grado no te vi mas, que es lo que buscas ahora? Nunca tuvimos una amistad, solo teniamos 5 años!! Ahora no me pidas que vaya a tu casa, la verdad que me rompe las bolas tener que decirte: mira, no pude, se me complico, tuve otros planes, etc.
Esas son las desventajas de las redes sociales: todo lo que creias enterrado vuelve a perseguirte.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Volvemos al ruedo (proximamente)

Con mas problemas y menos soluciones, pero sobreviviendo!