Un recuerdo te
ve caminando por la playa. No eras la misma, tus cabellos estaban rebeldes,
como bañados por el sol. Las olas a tu alrededor llevaban el rumor de la
belleza, esa que sonroja. La suavidad de tus pies siente el frio de la arena,
que cala los huesos, llegando a lugares recónditos.
Escucho al
viento, me habla, intenta convencerme: esa
mujer es el demonio!, susurra. Si ella es el demonio, entonces quiero morir
en el infierno.
Escapas pegada
al mar, el sol arde en tu espalda. Te persigo sin fuerzas, solo tengo voluntad,
mientras el agua nos va cubriendo. Nada parece importar, solo el escape, ese
que nos sacó de la infelicidad.
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